Despertó temprano sintiéndose feliz en una cama extrañamente conocida, ¡se sintió libre!
la ropa sin cuerpo a los pies de la cama, la ventana abierta de par en par, su cabeza también. Miró a su costado y allí recostado sobre su sueño, sumergido completamente estaba el causante de su agradable estado, aún no amanecía, miró el cielo y la luna esplendorosa le dio los buenos días y le acarició el rostro, ella se dejó querer, pensó, mas bien tuvo la certeza de querer estar ahí dentro de su burbujita, tomando el riesgo de que pudiese reventar, puso sus dedos blancos de uñas incorrectamente pintadas sobre el rostro de su rostro, lo acarició suavemente, miró cada centímetro de ese rostro y lo memorizó para siempre, apoyo su cabeza sobre aquél pecho y escucho el latir de su corazón azucarado, siguió su respiración como a un sospechoso, se unió a ella, y ese pecho infinito, él despertó la abrazó y puso sus manos en sus pechos pequeños, sus mejillas se ruborizaron, sintió vergüenza, en ese momento se dio cuenta de que aún es una niña.
martes, 10 de febrero de 2009
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